La Fábrica expone la obra de uno de los fotógrafos más destacados del panorama venezolano contemporáneo, Ricardo Jiménez

Ricardo Jiménez (Caracas 1951) mira la ciudad de Caracas desde la posición privilegiada que otorga el estar a bordo de un automóvil. Peatones, paisajes, personajes de la ciudad se dejan capturar por la mirada de este fotógrafo, fiel heredero de las imágenes rodantes de figuras como Walker Evans o Robert Frank.

La Fábrica expone por primera vez en España la obra del fotógrafo venezolano en la muestra Fotos desde el autocompuesta por 24 fotografías que se incluían también en el número de la colección PhotoBolsillo, editado el pasado diciembre.

La exposición es un recorrido visual que relata su búsqueda de esos fugaces momentos que le sorprenden.

Ricardo Jiménez es un paseante, uno más de la fecunda tradición de los fotógrafos rodantes. Jiménez utiliza el coche como un observatorio móvil desde el que registrar siluetas y contraluces.

Las imágenes en blanco y negro de Ricardo Jiménez remiten a los sueños y la noche, dos de sus temas principales Sus fotografías son el registro de un viajero solitario sorprendido por lo urbano, fascinado con la poética que llegan a tener situaciones aparentemente banales.

La ciudad que nos muestra Ricardo Jiménez es aquella que se puede ver desde el coche y como señala el poeta Igor Barreto, colaborador de Ricardo Jiménez son “fotografías donde los personajes transmiten atención en si mismos y en las que las cosas que los rodean: ellos comunican paz y equilibrio en sus relaciones y, lo que es mas interesante, están o parecen estar en silencio.”.

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